jueves, 7 de septiembre de 2017

la más afortunada del mundo

Mis padres me apoyan, mi mascota me es fiel y mi hermana me recuerda.

Del resto yo no sé nada y nada yo sé de ellos.

domingo, 3 de septiembre de 2017

surviving diary

de niña me refugié en la tristeza como un lugar seguro y conocido. a los diecisiete me ayudaron a salir de ella con la benevolencia de la fluoxetina y el alprazolam.
Ahora con treintaiún años, sobria, desempleada, con estudios truncos y sin fe en externos; me encuentro con que debo buscarme con la felicidad o algo parecido a ella.

me siento orgullosa de haber llegado hasta acá

lunes, 28 de agosto de 2017

Patsy Cline y Corazones desérticos

Cuando eres una lesbiana nacida en las ochentas te encuentras de pronto con que tienes diecinueve años y estás desesperada por algo que se llama "representación LGTBI en las pantallas".

Yo vivía en un pequeño departamento en Camacho y dedicaba mis días a estudiar desganadamente literatura. Pero en las noches podía  hacer lo que quisiera, y esto era buscar películas de temática lésbica de las manos de youtube. Fue así que me encontré con Desert Hearts, una película simple que se desarrollaba en los años cincuenta. 


Una profesora de literatura viaja a Texas a finalizar los trámites de su divorcio. En este discurrir conoce a Cay, una joven escultora que se gana la vida trabajando en un  casino. Por supuesto ambas empiezan un idilio que aún recuerdo con mucha intensidad porque no existía como ahora tantas películas y series que hablasen de lesbianas. Me refiero a la época pre The L Word, un periodo oscuro sumido en la ignorancia y la poca representación. 


1/2 hora más contigo contenía desierto, casas de apuestas, Elvis y Cash, y dos mujeres muy atractivas que se llevaban 10 años de diferencia según el guión.  Era, en suma, perfecto.

Gracias a esta película de lesbianas y arena conocí una canción "Leavin' on your mind" de Patsy Cline, una melodía que decía sencillamente: "Si ya me olvidaste, házmelo saber. No me dejes en un mundo lleno de sueños que podrían haberse realizado..."

Gran canción, tan precisa para una ruptura amorosa, de esas que te dejan astillas en el corazón. 



jueves, 10 de agosto de 2017

Jueves 10-08-17 diario de sobrevivencia

Hoy me di cuenta que soy hipocondriaca y la idea me aterró. Así que después de darme un baño decidí vivir. Tomé vitaminas para mi anemia, comí regularmente. La dieta es un recuerdo lejano cuando tu salud se quiebra.
El constante zumbido en mis oídos se distrae, la rutina de ejercicios ha sido pausada por temores. Quedan pendientes exámenes de sangre y una visita al ginecólogo, hay algo muy tenebroso al hablar de deficiencias en tu sistema reproductor porque lo más íntimo en ti queda expuesto. Lo bueno es que siempre respondo ufanamente a la pregunta de que por qué no uso anticonceptivos con la brillante réplica: mis parejas sexuales son mujeres. Entonces me siento un poco mejor conmigo misma.

Mi recorrido al estado de salud ideal se encuentra de cara con la realidad.

Me recuerdo a mí misma que estoy viva y que mi familia está bien. He dejado los antidepresivos, solo he tomado un ansiolítico para los nervios de vez en cuando.

Quedan pendientes tantas cosas. Pero ya he bajado 18 kilos y me siento feliz de ese pequeño logro.



jueves, 20 de octubre de 2016

martes, 18 de octubre de 2016

Diagnóstico

Me deprimo y pronto siento que mi existencia carnal no vale la pena. El doctor dice que es químico, que unas pastillas lo arreglarán; luego no soy tan especial, mi tristeza no es cósmica ni divina, ella cabe en una receta, en unas pepas y su hogar es la botica.
Doctor, tengo constantes cambios de temperamento.
El doctor dicta trastorno borderline. Entonces, doctor, no es que sea yo artista. El doctor niega.
Mi locura ha sido encuadrada, empaquetada y sellada; gracias, doctor.

domingo, 13 de diciembre de 2015

era magia en su tiempo


Cable Mágico llegó a nuestras casas en 1996, fue en un día de semana porque recuerdo llevar puesto el uniforme de colegio –el de color plomo ¿lo recuerdan, no?- Bueno, ese día significó la apertura a miles de opciones de entretenimiento; una niña y su televisor tienen una relación alumno-profesor que jamás ha sido analizada a fondo.

Así es que se convirtió en un día de fiesta, César estaba emocionado y colaboraba presto con los chicos de la instalación; el clímax llegó cuando apretamos el botón rojo de power. No podíamos creerlo: la imagen era nítida, acuática, simplemente perfecta aunque solo fuera pequeña y curva en sus 20 pulgadas. Si antes veíamos la tele por distracción, ahora lo hacíamos por pasión; como cien canales que hablaban de cosas tan nuevas y foráneas; y lo mejor, los últimos canales del dial: HBO, CINEMAX, CINECANAL, TNT…


A partir de ese día, se hizo para mí la costumbre de no quitarme el uniforme plomo, del Sor Rosa, al llegar a casa, lo hacía solo cuando tocaba la hora de dormir. En esa época llegué a ver al menos tres películas diarias; mejoré mi inglés y ya podía pensar en él también. Entonces supe más del grupo de los Panteras Negras, de la lucha de las mujeres para poder votar, y vi The fight club.


¿es que alguien podría imaginarse algo mejor que eso?